Todo empezó con mi primer trabajo en serio. Iba a todas partes en transporte público y siempre tuve ganas de llegar a casa, o al trabajo, por mi propio pie.
Por entonces Barcelona puso en marcha el Bicing y lo usé un montón: enseguida noté cambios en el cuerpo y en el ánimo. El problema era que el Bicing solo funcionaba dentro de Barcelona, y yo necesitaba salir de la ciudad: iba a Sant Feliu o a Sant Sadurní. Así que ese mismo año me compré mi primera plegable: una Dahon Curve SL. Las Brompton siempre me fascinaron, pero se me iban de precio.1
Con la Curve y sus ruedas de 16 disfruté un montón, hasta que se me quedó corta: cada vez sumaba más kilómetros. Después cayó una Dahon Vector de oferta, una plegable muy fina: rueda más grande, líneas racing, llegaba rápido a cualquier sitio y me la llevaba siempre conmigo.
De ahí di el salto al MTB con una Trek 6300. Empecé a explorar las montañas de mi zona y vi que lo mío era buscar senderos (singletracks), y sobre todo las bajadas técnicas. Ahí sembré la semilla del MTB más hardcore: cada vez quería retos más difíciles y técnicos, así que me metí de lleno en el enduro con mi primer cuadro en serio, una Santa Cruz Butcher. Después, una lista larga: YT Capra, YT Tues, Liteville 601 Mk4, Pole Stamina 140. Me monté varias gravels (Genesis CdF, On-One), fatbikes (On-One Fatty), probé el 29+ con una Singular Rooster y luego una Surly Krampus, una enduro rígida de acero Last Fastforward, y dirt/pumptrack con una Pole Tomu, ahora una Saracen Amplitude. Ahora mismo mi bici diaria es una rígida de titanio, una Velouria Sober, de una marca alicantina.2
Con tantas bicis aprendí a apañármelas: hago el mantenimiento de todas, y muchas las he montado desde cero. He radiado más de 14 pares de ruedas. Soy autodidacta, independiente y curioso por naturaleza, y por eso me encanta hacerme estas cosas yo mismo. Me he equivocado muchas veces, pero de los errores se aprende: esa experiencia es la que te da la confianza y la satisfacción de hacer las cosas sin depender de nadie. Por eso, cuando aquí hablo de tubelizar la G-Line con válvulas Muc-Off o de montar un Quad Lock en el manillar, hablo de algo que he hecho con mis manos.3
Volviendo a las plegables: las Brompton siempre me fascinaron y, con una mudanza a una casa más pequeña, el garaje tenía que encoger. Compré por fin una C-Line. En cuanto la rodé lo vi claro: debería haber sido mi primera plegable, como te dirá cualquiera de los miles de usuarios de Brompton que ruedan una.
Justo unas semanas después de adquirir la C-Line, Brompton anunció la G-Line: ruedas más grandes, el mismo plegado mítico, lista para senderos y firme roto. Encajaba con todo lo que busco: explorar caminos sin que la rueda me limite, kilómetros de verdad, y el plegado más perfecto que se ha hecho en una bici.
Folding Gravel es lo que me habría gustado encontrar antes de comprarme cualquier bici: alguien independiente, que tiene las bicis de verdad y las usa, que te cuenta lo bueno y lo malo sin venderte nada y con sus propias fotos, no las de catálogo.
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